REFUGIADOS. Tania Buleo Nogués

rs47883_arm_6048_4106arm_6048_550Hoy hace un año que emigramos de mi país, recuerdo que fue un día muy duro, el día mas duro que he pasado en los 16 años que tengo, estábamos comiendo, mi hermano(Isaac) y yo estabamos enfadados no queríamos la comida que nos había hecho mi madre, se puso triste, nosotros no sabíamos en la situación que nos encontrábamos, no teníamos dinero y a mi padre lo habían despedido, era el único que nos podía sacar hacia delante.

Una hora después escuchamos en las noticias que estábamos en alerta roja, mi hermano y yo no nos creiamos nada. Al ver la reacción de mis padres nos empezamos a preocupar, pero no le dimos demasiada importancia.

Llego la hora de irse a dormir cuando al momento escuchamos bombardeos y tiros cerca, coji a Isaac y nos metimos debajo de la cama , era pequeño, tan solo tenia 5 años , intente calmarlo , cuando derrepente oímos como la puerta de nuestra casa cayo al suelo y mi madre gritaba. a la hora de escuchar a la gente gritar se oía un silencio muy agradable pero a la vez preocupante, sali de la habitación y me encontré una escena que pocos de los adolescentes no les gustaría aver visto, en ese instante tube una serie de sentimientos revolucionados que mi cara no podía expresar, tenia miedo , rabia , dolor , pena.

Nos encontramos a 4 familias y nos fuimos con ellas, mi hermano no entendía nada, solo pedía a mi madre. yo no sabia que decirle. era pequeño no sabia como iba a reaccionar, una mujer le dijo: -No te preocupes , la mama no tardara en llegar.

 En ese momento senti un gran alivio , fuimos hacia la frontera allí por lo menos teníamos donde dormir y donde poder relacionarnos con la gente.

 Desde aquel día supe que me esperaba una vida muy dura, donde cuidar y dar ejemplos a un niño de tan solo 5 años, aprendi a valorar mas las cosas a que los adolescentes pedimos mucho y la mayoría no podemos tener ni la mitad , a valorar lo que tenia y si pudiese volver al pasado nunca le hubiese reprochado a mi madre la comida que nos hizo ese ultimo dia.

 Ahora a pasado un año y seguimos aquí esperando a que nos dejen cruzar la frontera para poder darle a mi hermano la vida que se merece, que no todos los musulmanes somos iguales que hay personas malas y personas buenas, pero todos somos personas, personas con derechos que se merecen tener una vida digna como los demás.

 Nosotros estamos malviviendo sin poder estudiar, ni poder tener un sitio donde dormir, sin tener higiene, ni nada, lo único que queremos los refugiados es que la gente que lea esto es que se den cuenta de que todos somos personas.

 Un saludo. una niña refugiada.

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